miércoles, 16 de mayo de 2018

Lazaga en pantalla ancha (3)

Posición avanzada (1965), en Totalscope, con las panorámicas y travellings por las trincheras como principal recurso de estilo, pero también abundantes reencuadres y uso de la profundidad de campo.


lunes, 19 de febrero de 2018

Lazaga en pantalla ancha (2)

Nuevos ejemplos de la utilización de la pantalla ancha por parte de Pedro Lazaga en Los tramposos (1959) en Filmascope, Fin de semana (1962) en CinemaScope, y Las cicatrices (1967) en Totalscope. 

Una de las ventajas del procedimiento anamórfico es que, cuando lo usaba, Lazaga prescindía del zoom que convirtió a su cine en un baile de reencuadres continuos que, bajo su apariencia de fluidez, connotaba una inestabilidad incompatible con el modelo de representación en el que pretendían inscribirse sus productos.





lunes, 25 de diciembre de 2017

Doryscope

Dorica Film fue una productora italiana de vida efímera dedicada a la explotación de filones populares. Sus primeras películas son sendos peplum dirgidos por Giorgio Ferroni y protagonizados por Gordon Scott. El primero de ellos está rodado en Euroscope, la marca con que los laboratorios Spes denominaban el Techniscope de dos perforaciones por fotograma. El segundo mediante un procedimiento anamórfico análogo que los laboratorios bautizaron directamente como SpesVision.

En breve la productora se volcará en otros géneros de moda, como el spaghetti western y el cine de euroespías. Tres de estos títulos están coproducidos con España y dos de ellos tienen la particularidad de que el sistema con el que se publicitan lleva el nombre de Doryscope, a todas luces un acrónimo a partir del nombre de la empresa.

Marc Mato, agente S-077 / S-007, Spionaggio a Tangeri (1965) está dirigida por el griego Greg Tallas y protagonizada por los argentinos Luis Dávila, Alberto Dalbés y Perla Cristal. Los dos primeros repetirán en la secuela apócrifa S-077, Operación relámpago / Agente Logan: Missione Ypotron (1966), dirigida por Giorgio Stegani con el seudónimo sajón de George Finley. En ambos casos la productora española es la Atlántida Films de José Frade, aunque el procedimiento anamórfico del segundo título es el habitual Techniscope.


La otra coproducción comercializada con la marca Doryscope también está firmada por George Finley. Se titula Adiós, gringo / Adios Gringo (1966) y la financiación española corre por cuenta de la Cooperativa Cinematográfica Trébol Films. En esta ocasión, en los títulos de crédito de la copia italiana no aparece ninguna indicación del procedimiento anamórfico, pero la cartelería española ostenta la marca en la que hoy reparamos.


 

 Sin embargo, en otros ámbitos geográficos nos tropezamos con menciones al Totalscope, el Euroscope e, incluso, el CinemaScope de 20th Century Fox.

lunes, 4 de diciembre de 2017

El SanchezScope por Techniscope

La comedia española se tomó a chacota esto de la pantalla ancha desde su mismo nacimiento. La publicidad de Tres eran tres (Eduardo García Maroto, 1954) proclamaba con orgullo de producción pobre pero honrada:
¡¡NI CINEMASCOPE!!
¡¡NI VISTAVISION!!
¡¡NI RELIEVE!!
SINO TODO LO CONTRARIO
¡RISA FRESCA al ESTILO FUTRISTA!


Una década más tarde la pantalla ancha es un acontecimiento cotidiano en la producción española gracias al Techniscope, un sistema harto económico ideado en los laboratorios italianos de Technicolor que permite ahorrar la mitad del negativo al capturar la imagen sin compresión en la mitad de un fotograma estándar –dos perforaciones en lugar de cuatro– y realizando la conversión anamórfica directamente en el tiraje de copias. Hasta cuetrocientos títulos en producción propia o en coproducción con Italia llegaron a rodarse mediante este procedimiento a lo largo de los años sesenta y primeros setenta. Uno de ellos fue Educando a una idiota (Ramón Torrado, 1967).


Educando a una idiota es una adaptación de una comedia de éxito de Alfonso Paso. El prolífico comediógrafo satirizaba en ella el cine español y la figura de la folklórica tan espabilada como analfabeta. Menos, la del productor pagado de sí mismo, caprichoso y machista al que se le ha ocurrido que la estrella de la canción debe protagonizar una película de corte histórico. Se ve que Fernando Trueba no inventaba nada cuando armó La reina de España (2016). Todo parodiable de puro rancio, porque la producción histórica a agotado su recorrido a principios de la década de los cincuenta y las folklóricas llevan enredadas con charros y guerrilleros antinapoleónicos desde que los niños cantantes les quitaron el primer puesto en el podio del favor del público.

El modelo es doble. Por un lado, el Pigmalión de George Bernard Shaw, actualizado gracias al éxito reciente de My Fair Lady (George Cukor, 1964). Por otro, el del profesor botarate que debe proporcionar un barniz de cultura a la inculta recalcitrante, pero con corazoncito, que habían interpretado Tom Ewell y Jayne Mansfield en The Girl Can't Help It (Una rubia en la cumbre, Frank Tashlin, 1956). Con estos mimbres, teje Alfonso Paso y reteje Ramón Torrado, la historia de la folklórica Lola Vargas (Conchita Núñez), su torpe educador (José Campos) y el prepotente productor Eurico Sánchez (José Bódalo). Tanto, que su nueva película se presenta en EuriColor y SanchezScope, según consta en la invitación para el estreno que el atribulado profesor sostiene entre sus manos.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Marcas apócrifas (y disparatadas)


La moda de la pantalla ancha mediante lentes anamórficas propició también la aparición de los modestos formatos panorámicos gracias al caché en la ventanilla de cámara o en proyección. Fue así como entre los años sesenta y los noventa del pasado siglo se normalizaron las relaciones de 1,85:1 en las pantalla americanas y de 1,66:1 en las europeas. Estos formatos atendían a la denominación genérica de "panorámicos" o "Wide Screen" en inglés, una designación ambigua que también podría haberse referido a alguna de las múltiples marcas con las que se comercializó el Scope y que lo único que venía a corroborar era que, para el público, el formato académico -el clásico 1,37:1- había quedado relegado al televisor doméstico.

Todo este rollo porque hoy nos hemos tropezado en los créditos españoles de Nido de espías / Il raggio infernale (Frank G. Carroll, 1967) con el disparatado "Wide Scrim". Que conste.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Tilt and Scan

 

La primera patente de Ángel Pérez Palacios y Aurelio Lerroux, anterior a sus objetivos Hispanoscope, es un procedimiento de “obtención de películas cinematográficas de proyección en pantallas de tipo panorámico a partir de películas del tipo normal” registrada en enero de 1955. Así que la idea inicial parecía ser la de poner al día películas que pudieran perder actualidad debido a la ola arrolladora de las pantallas panorámicas. (Aurelio Lerroux Romo de Oca y Ángel Pérez Palacios: solicitud de registro de patente del 19 de enero de 1955.)

Ronda española (Ladislao Vajda, 1950) sirve de banco de pruebas. En la gacetilla del lifting no se escatima en ditirambos:
“Las giras que con éxitos de imborrable recuerdo llevaron a cabo las chicas de Coros y Danzas de España por tierras de América, sirvió de punto de partida para trazar la interesante y original línea argumental de Ronda española, súper-producción Chamartín reconocida mundialmente como el mayor alarde de la cinematografía española, y que constituyó el comienzo de la ininterrumpida cadena de éxitos del gran realizador Ladislao Vajda. Ahora, en Hispanoscope, renovará en nuestras pantallas aquel grandioso triunfo y resucitará con todo su humano valor la anécdota surgida de uno de aquellos viajes” . (“Noticiario – Ronda Española”, en La Vanguardia Española, 30 de agosto de 1958.)
No todos los títulos gozan de igual tratamiento promocional. Los reescalados de El escándalo y Mariona Rebull —cintas producidas originalmente por Estudios Ballesteros en la década de los cuarenta— cuentan con buen apoyo publicitario que busca excitar la nostalgia del espectador por épocas doblemente pretéritas, las que recrean las películas y las del estreno. La adaptación de la novela de Pedro Antonio de Alarcón, una de las obras mayores del caligrafismo a la española y tope de lo permisible por la Censura quince años antes, se presenta ahora “con honores de estreno” en tres cines de la capital: Actualidades, Beatriz y Panorama. No son el Palacio de la Música o el Coliseum, pero indica un esfuerzo considerable en cuanto a tiraje de copias y publicidad.

En 1960 se repone otra adaptación de Alarcón, El capitán Veneno (Luis Marquina, 1950), en “versión anamórfica” distribuida por Samsa Film Cinema. De las nuevas copias, tiradas en los laboratorios Cinefoto de Barcelona, se responsabiliza Rotafilm, en tanto que la producción originaria se acredita a Roptence . No es la única variación. En los nuevos títulos de crédito la cotizada Sarita Montiel post-El último cuplé (Juan de Orduña, 1957) pasa a ocupar la cabecera de cartel por delante de Fernando Fernán-Gómez.

Las panorámicas —el tilt and scan que mencionábamos antes— son en sentido vertical en vez de realizar un desplazamiento óptico horizontal. Por lo demás, nos encontramos con los mismos compromisos, sobre todo cuando uno de los personajes sentado se pone en pie y el reencuadre debe seleccionar al que se va o a los que se quedan. Igual de comprometidas resultan las escenas en las que el protagonista se ve postrado en el lecho del dolor, que constituyen prácticamente todo el segundo acto.  He aquí algunos ejemplos de los encuadres adulterados, que son los que se han podido ver en televisión en los últimos años debido a que la copia telecinada es la que había sido sometida al proceso de anamorfización:

 
 
 
 
 
 
 
 

Otras cintas casi contemporáneas a la invención, como Calabuch (Luis G. Berlanga, 1956) se reponen en Hispanoscope para rentabilizar las pantallas anchas de las salas de programa doble. El más tardío de los reestrenos en Hispanoscope es Garbancito de la Mancha (José María Blay y Arturo Moreno, 1945), el largometraje pionero del dibujo animado en España . Al emprender su producción Balet y Blay optan por el Dufaycolor británico. Es una decisión arriesgada debido a la situación internacional y les proporcionará no pocos quebraderos de cabeza, compensados finalmente por toda clase de beneplácitos críticos y oficiales. El cartel de la versión anamórfica presenta la cinta como una película en Eastmancolor e Hispanoscope. El 23 de mayo de 1961 revive en la pantalla del Cine Atlántico, en las Ramblas barcelonesas.